La policía de Hong Kong comienza a detener manifestantes en los hospitales

La crisis política en la que se encuentra sumida la ciudad de Hong Kong se ha agravado hoy ante la convocatoria de una nueva manifestación masiva de los opositores para el próximo domingo y las crecientes críticas contra la actuación de las fuerzas de policía, que según los medios locales han comenzado a arrestar a participantes en las protestas, incluidos al menos dos de ellos en un hospital, al que habían acudido para ser tratados de sus heridas.

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El abogado de la pareja ha confirmado este extremo a una página web local que uno de los estudiantes universitarios se personó en el centro asistencial tras resultar lesionado durante los enfrentamientos que se registraron este martes en el centro de la ciudad y, cuando una enfermera se lo ha explicado a un policía presente en el edificio, éste ha procedido a detenerlo de inmediato.

Según las autoridades sanitarias al menos 81 personas han tenido que ser asistidas en los hospitales metropolitanos a causa de la sucesión de refriegas que se registraron durante horas, las más graves a las que asiste la ex colonia británica desde su retorno a la soberanía china en 1997.

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El máximo responsable de la policía de Hong Kong, Stephen Lo Wai-chung ha reconocido que han detenido a 11 personas por los incidentes referidos y, sin confirmar los arrestos en el hospital, ha dicho que el lugar en el que se captura a posibles sospechosos es irrelevante.

«¿Creen ustedes que no arrestaríamos a un miembro de las triadas (las mafias locales) si estuviera en el hospital. No nos entrometemos con su tratamiento, pero actuamos cuando tenemos una evidencia o una sospecha razonable», ha asegurado.

Aunque la policía de Hong Kong se comporta siguiendo métodos tan singulares como avisar con explícitos carteles antes de recurrir al lanzamiento de gases lacrimógenos, su reciente actuación ha sido duramente criticada por varias organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional, que consideró «excesiva» su respuesta.

Según informó el pasado mes de diciembre el diario ‘South China Morning Post’, Hong Kong envió en esas fechas a una delegación de sus fuerzas de seguridad liderada por el viceministro de ese departamento, Sonny Au Chi-kwong, a la región de Xinjiang para «aprender» de las técnicas que usan allí las fuerzas del territorio continental.

Los uniformados chinos en Xinjianghan sido acusado de toda clase de violaciones de los derechos humanos contra la minoría musulmana que habita en ese territorio por incontables organizaciones y observadores internacionales, incluido el recurso a centro de reeducación donde han confinado a cientos de miles.

En una comparecencia ante la prensa, el citado Stephen Lo Wai-chung ha admitido que sus fuerzas utilizaron casi el doble de parafernalia antidisturbios que en 2014, durante la llamada Revolución de los Paraguas pero ha considerado que fue una respuesta «muy moderada» ante una multitud que se comportó de forma «hostil» y que hirió a 22 uniformados.

«Los manifestantes bloquearon varias calles. Eso hizo que fuera una asamblea ilegal y pese a ello intentamos ser tolerantes. Pero también usaron métodos violentos para intentar asaltar el Parlamento», ha aducido.

Su visión de lo acaecido ha sido contestada por algunos de los propios periodistas que cubrieron la rueda de prensa, que se han presentado portando cascos, para recordar que durante la jornada del martes varios informadores fueron agredidos por los agentes antidisturbios.

Con el Gobierno aferrado a su propuesta de ley para reformar la norma local y permitir la extradición al territorio continental chino de personas buscadas por la justicia de Pekín, la pugna con la oposición a esta medida amenaza con agravarse en las próximas jornadas.

Aunque las movilizaciones populares han sido bastante menores durante esta jornada, los activistas han comenzado a multiplicar sus acciones de boicot, por ejemplo, ralentizando el funcionamiento del metro.

«Lucharemos hasta el final con la gente de Hong Kong. La ignorancia, el desprecio y la represión nos hará más fuertes», ha asegurado Jimmy Sham, uno de los dirigentes del Frente Civil de Derechos Humanos, una de las agrupaciones que ha convocado la cita dominical.

El editorial del diario en inglés más representativo de Hong Kong, ‘South China Morning Post’, reconocía el menoscabo que este nuevo brete político puede provocar a la imagen de la plaza financiera, «que apenas había conseguido avanzar más allá» de la Revolución de los Paraguas, pero admite que es «comprensible la frustración» de la población local cuando el gobierno de Carrie Lam ha decidido ignorar la movilización de casi un millón de personas el pasado domingo.

Sin embargo, la capacidad de maniobra de Lam es bastante reducida toda vez que fue elegida bajo los auspicios de Pekín, que ha decidido convertir la aprobación del proyecto de ley en una causa de orgullo nacional frente a lo que considera que es un «complot» de «fuerzas extranjeras»,

«Con Pekín mirándola por encima del hombro la retirada del proyecto de ley no parece una alternativa», opinaba Alex Lo, uno de los columnistas del mismo periódico.

Araceli Mendoza

Araceli ha estado creando y administrando contenido durante más de una década. Tiene una amplia experiencia en el desarrollo de materiales de mercadotecnia, comunicaciones corporativas y relaciones públicas en una variedad de campos que incluyen finanzas, banca, recursos humanos, turismo, educación y administración de ONG. Su especialidad es dar sentido a las complejidades de las grandes empresas.
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Sobre Araceli Mendoza

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